Futuros que no
¿Y dónde están los androides?
La idea de autos voladores ya suena estúpida, por fin. Es por ahí.
Nos vendieron humo, sí, pero no era solo tecnológico. Nos llevamos el combo completo.
Ni los vajes a la luna, ni los androides que te hacen la cama, ni el monorriel ni la estratósfera. Todas promesas políticas de futuro. A la política también le llegó su hora.
Duele admitirlo. No valía la pena dejar morir de hambre al vecino que no cooperó, ni los asesinatos justificados por tu partido.
Flashear futuro
27-03-2025
A esta altura, no solo llegó, el futuro ya pasó hace unos pares de años.
Y resulta que no, no trajo nada consigo. Todas las ilusiones fueron falsas promesas.
Todas las ideas se desvanecieron en el aire. Las ideas de libertad terminaron canceladas por un “hashtag quedateencasa”.
Sólo lo sólido permaneció y pudimos verlo. El pan de masa madre, la contraseña del wifi, la huerta en macetas, miles de terabytes de datos transferidos al gran capital, trabajar 24 horas, volver y jugar al truco online con mi abuela.
El futuro no pasó de largo. Llegamos, no encontramos nada, ni nos animamos a mirarnos a la cara y todos juntos nos empezamos a caer. A esta caída algunos la niegan y la llaman fingir demencia. Es flashear futuro.
Pero se les nota la falsedad, como a todas las aspiraciones de futuro. Como las ofertas de trabajo STEM, como la consigna política, como ese baile perturbador, como la fría valentía de los trolls, los medios blancos hegemónicos, los autos eléctricos, las criptomonedas y el “arte” hecho por ia.
No preocupa la caída, la estábamos esperando, aunque no la vimos venir. Y en ese descuido se devela nuestra propia mentira y nuestro fingir. ¿Qué estábamos mirando?
En la hora más oscura todo el pesimismo queda ridiculizado.
La cuarta dimensión nos tenía mal acostumbrados y ahora no sabemos volver. Debemos caer.
La cima de este tiempo fue un desierto helado. No pudimos afrontarlo y ahora somos la avalancha de nieve y sus víctimas. Bienvenidos al calentamiento global. La demencia no era fingida. Ahí está la trampa.
¿Qué hay que hacer? ¿Hay que apurarse? Miremos entre lo que queda. Aún estamos llenos de pasado. Cuidemos el pasado y encontremos nuestro tiempo.