Muralla blanca
Aguardando con cada vez menos esperanzas el momento en que las paredes blancas se abaniquen ante mí, para que pueda volver a habitar entre ellas como lo hacía antes de llegar aquí.
Murales que brillan más que las dos lámparas que hace tiempo no veo encendidas, que me parecen perdidas. Que llueve acá arriba y las ventanas cerradas hace ya muchos días.
Que la cama es chica por eso me tiro en el suelo. Que las siestas acá no son como las recuerdo. Las sábanas cambian y se repite el sueño. Las palabras riman sin decir lo que espero.